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martes, 3 de noviembre de 2009

Unicef reivindica el respeto a los derechos de los niños indígenas argentinos

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) lanzó hoy una campaña para reivindicar el respeto a los derechos de los niños indígenas de Argentina y terminar con la indiferencia y la exclusión que sufren en el país.


La Campaña por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia Indígena pretende dar a conocer las vulneraciones específicas de derechos que sufre este colectivo a través de una acción comunicativa que incluye avisos para televisión y radio, piezas para la vía pública y los medios gráficos, la creación de una página web y acciones en comunidades indígenas para transmitir por Internet.

Esta campaña, presentada a los medios por el representante de Unicef en Argentina, Andrés Franco, con la participación del especialista en Pueblos Indígenas de la Oficina Regional del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Jorge Araya, responde a la problemática de que la sociedad argentina en su mayoría es indiferente hacia esta situación, explicaron.
En palabras de la especialista en educación de la organización, Elena Duro, la indiferencia es el primer paso para la exclusión y es precisamente eso lo que pretenden combatir con esta campaña.
Según datos oficiales, extraídos de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, elaborada entre 2004 y 2005, existen en Argentina 30 pueblos indígenas y alrededor de 600.000 personas que se reconocen como tales, cifra que en opinión de diferentes organizaciones puede llegar incluso a los tres millones de habitantes.
Casi un cuarto de los hogares indígenas del país (el 23,5 por ciento) tiene sus necesidades básicas insatisfechas, y la tasa de analfabetismo para los niños mayores de 10 años es tres veces y media mayor que la tasa nacional, ubicada en el 2,6 por ciento, resaltó Duro.
En lo que respecta a la exclusión educativa, el 78,2 por ciento de la población indígena de 15 años o más no completó la secundaria.
En este sentido, "la respuesta educativa para la infancia que habla lengua originaria no está dada en Argentina, y en esto somos uno de los países más retrasados de la región de América Latina", explicó.
Además de las deficiencias sanitarias que padecen -que para la especialista en salud Zulma Ortiz suponen un "cúmulo de violaciones de derechos"- se hizo hincapié en las dificultades que los pueblos indígenas tienen en el conocimiento de las leyes y el acceso a la justicia y a los servicios sociales de protección.
"Somos diferentes y eso no nos tiene que asustar", resaltó Matías Melillan, de un pueblo mapuche de la Patagonia, para quien es fundamental trabajar con los niños porque son los que van a poder preservar el futuro de las culturas originarias del país.
Como maestra y representante del pueblo kolla, colectivo indígena del noroeste de Argentina, Diduvina Tapia se mostró totalmente de acuerdo con esta afirmación.
"Esta campaña va a permitir construir un futuro mejor para nuestros chicos, ellos van a ser los protagonistas del mañana, nuestros jóvenes que ahora no tienen voz pero van a ser escuchados, y van a ser los defensores de sus propias raíces identificando y dándose a conocer tal y como son", concluyó.

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martes, 22 de septiembre de 2009

Pobres y pobreza en Argentina: un problema estructural

Muchos se preguntan como en un país como Argentina, productor de alimentos por excelencia, existe pobreza extrema y desnutrición. En principio suena inconcebible que, en un país que produce alimentos para aproximadamente tres veces la cantidad de personas que viven en él, aun hoy muchos mueren de hambre. Aunque cuando pensamos sobre el tema la respuesta sale a la luz, el gran problema argentino y latinoamericano por excelencia es la MALA DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA. Latinoamérica, con Brasil a la cabeza, es la zona más desigual del mundo y Argentina no está exenta para nada de esta realidad.
Si hay alimentos para todos y no todos tenemos la suerte de estar bien alimentados la ecuación es fácil, hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco o que no tienen nada. Y esta es una lógica devastadora que en Argentina comenzó a profundizarse con la última dictadura y mantuvo su apogeo con las políticas neoliberales de la década del 90 y recién en la post crisis del 2001 (bien o mal) se intentó hacer algo para revertir esta situación.
Lamentablemente la pobreza en Argentina es estructural, existió siempre y se profundizó en la década pasada. Las políticas de desregularización de la economía sólo incrementaron la diferencia social. Los sectores industriales y de servicios públicos, principales generadores de empleo en el país, fueron los que más sufrieron con esta ola privatizadora. La flexibilización laboral y la hiper desocupación hicieron que muchas personas queden marginadas del sistema o trabajen por salarios de hambre en jornadas inhumanas. Empresas extranjeras y algunos sectores de la burguesía nacional se beneficiaban con la mano de obra barata y la renta extraordinaria que proponía un sector político orientado a favorecer el capitalismo trasnacional y despreocupado por las consecuencias sociales.
Argentina además de ser un productor de alimentos, materias primas, también es un exportador de estos productos. El problema es que al exportar este tipo de materias, que no producen valor agregado, lo que ocurre en el país es que no se genera empleo y son solamente las clases productoras las que se benefician. Según mi opinión esta es la respuesta a la pregunta de por qué existe desnutrición en un país que produce mucho más alimento de lo que necesitan sus habitantes, sencillamente porque muchos de sus habitantes solamente los ven pasar.
 
  Fuente:  SUD Asociación